De: Juan Hernández Llopis
Asunto: Te has forrado. O eso crees.
Joder, qué bueno eres.
Compraste un piso por 200.000 € y ahora vale 340.000. El apartamento de la playa te costó 120.000 y hoy te dan 220.000. Sobre el papel, has ganado 240.000 € sin mover un dedo.
Enhorabuena. Ahora haz las cuentas de verdad.
Ese dinero no existe. Lo que tienes es un piso y un apartamento. Si mañana vendes el piso para comprarte otro, el otro también ha subido. Has cambiado ladrillo por ladrillo y, de paso, le has dejado a Hacienda su pellizco.
Y todavía no hemos sacado la calculadora.
Suma los intereses que le has pagado al banco. El IBI de todos estos años. La comunidad, cada mes. La derrama del ascensor que nadie quería. El seguro. La caldera que se rompió en enero, porque siempre se rompe en enero.
Súmalo todo. Venga, que espero.
Para el que vive en su casa, la plusvalía es casi siempre una ilusión contable: un número en un papel que te hace sentir rico. Y nos encanta creérnoslo, porque pensar que acertaste es mucho más cómodo que hacer las puñeteras cuentas.
Con los negocios pasa lo mismo.
Hay quien factura más que nunca, tiene el local lleno y vive peor que su camarero. El local vale más que cuando entró. Y a final de mes no le queda nada, porque nunca ha sumado todo lo demás.
Facturar no es ganar.
Esta semana, coge un papel y apunta tres números de tu negocio: lo que entra, lo que sale y lo que te queda a ti después de pagarte un sueldo. Si el tercero te da vergüenza, ya sabes por dónde empezar.
Nos leemos el domingo.
Juan
P.D. De esto hablamos recurrentemente en directo en la mentoría: números de negocios reales, con gente que ya ha hecho esa cuenta y no le ha gustado nada. Las condiciones, aquí: jhllopis.com/mentoria